De mi último año de secundaria, hay una cosa que no olvidaré: consideraba a mi profesor de Literatura un genio, un hombre fuera de lo convencional. En una oportunidad nos narró el encuentro de Nicanor Parra con su joven nieto. Éste último díjole al poeta: Abuelo, si yo fuera un gato, no diría miau, diría guau; y si fuera un perro, no diría guau, diría miau.
Evocar esto me causa nostalgia y pena por los años de colegio que nunca volverán, época sin responsabilidades. Tanto el profesor como la anécdota quedarán cual estaca que atraviesa mi corazón, en lo profundo de mi ser, entre mis mas preciados recuerdos.
En efecto, querido lector, yo soy un gato, y quiéralo o no, digo guau y no miau. Y no por ello soy un rebeldón inmaduro o joven biológicamente revolucionario, no es un desapego con lo aceptado por el mero hecho de desafiar, sino un apasionado observador que hace lo suyo (observar). Y al decir “suyo” me estoy refiriendo a “mio”, a mi crítica personal, a mi deslinde con la tradición no por querer simplemente deslindar, sino para dar sentencia en base a mi estudio, a mi apreciación, para sentenciar no en base a lo que puedan todos decir, o lo que puedan querer.
Es por eso, lector, que en este espacio comparto mi opinión. Comparto con usted lo más preciado que tengo: mi individualidad. Usted va a conocer aquí mi pensamiento desnudo, mi interior, mi propiedad. Un espacio así es un encuentro personal.
Cartesianamente, pondré en duda aquello que no considero como válido para emitir mis propios juicios, que, sin duda, coincidirán con los de otras personas, quizás grandes mentes que me han influenciado, porque, como la mayoría, existe gente a la que admiro.
Tenga presente, por otro lado, lector, que mi pensamiento y actitud son, a pesar del rechazo que muchas veces genera, liberales: soy liberal, en el sentido estricto de la palabra. Detallaré en el camino el porqué mi elección del liberalismo y mi relación con este.
También trataré temas de interés como mi interpretación de la realidad, literatura, filosofía, política, etc., siempre acompañado de un toque de sarcasmo y picardía, muy característicos de mi, que espero no lleguen a incomodar al lector, siempre a la espera de críticas, siempre dispuesto al debate.
Con todo lo dicho, reparar en mi actividad personal no resulta muy importante, basta con saber que estudio Derecho y soy una persona de buenas costumbres.
A manera de conclusión, diré que plasmaré en este espacio mi pensamiento crítico, gustoso de recibir comentarios. No reparemos ya en felinos ni caninos.
Espero, querido lector, me acompañe en este viaje.
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